Hablemos de trabajo

All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy*.

Con un trabajo de tiempo completo, otro freelance de medio tiempo y una maestría a medio terminar no me queda tiempo para nada. Mi agenda está llena…

¡No tengo tiempo!

Cómo nos encanta decir eso, ¿no? Nos encanta sentirnos ocupados y por lo tanto, productivos, eficientes e indispensables. Tan ocupados estamos que no nos queda tiempo para nada más y si nos queda, debemos invertirlo en actividades como hacer ejercicio, correr maratones o practicar yoga (o en su defecto, en tuitear que estamos muy ocupados).

Para mí, no tener tiempo digamos, para leer, no es algo que me guste alardear, al contrario, si no tengo tiempo libre es porque algo estoy haciendo mal. Seguramente se debe a que estoy distraída en alguno de los tantos hoyos negros que hoy en día están a nuestra disposición: Twitter, Facebook, Instagram… y la situación empeora cuando éstos forman parte de tu trabajo.

Pero independientemente de si eres Community Manager, blogger, tuitstar o pertenezcas al 90% de la población laboral1 ese resto que no se dedica profesionalmente a las redes sociales, no tener tiempo libre debería preocuparnos.

Hace unos días el #ingenierodeprofesión me compartió “In Praise of Idleness“, un ensayo de Bertrand Russell que precisamente habla de eso, del tiempo libre y del ocio, o más bien, de la falta de. Y aunque data de 1932 lo encuentras sorprendentemente vigente.

Russell propone que las jornadas laborales sean de 4 horas en lugar de 8 y que el resto del tiempo se dedique, sí, al ocio. Ya veo a muchos de ustedes (los que me leen y los que no también) reclamando frente a sus pantallas ¿pero qué ocurrencias son esas?, ¿a dónde vamos a llegar?, ¡si de por si estamos como estamos!… y a mis regios pensando: Eso es de flojos, nosotros somos gente de bien, gente trabajadora.

Hace algunos años yo también hubiera pensado lo mismo o, al menos, hubiera dicho eso para no quedar mal, pero de un tiempo para acá mis prioridades han cambiado. Hoy valoro más que nunca mi tiempo por encima del dinero. Tiempo totalmente libre para lo que sea: leer, dormir, tomar café, caminar, pasear a Mika, ver series o estudiar una maestría. Debo confesar que aunque mi mentalidad respecto al dinero y el trabajo ha cambiado, de vez en cuando tengo remanentes de esas ganas de dinero, bienes, estatus, de poder y de pares de zapatos.

Nadie dijo que la cosa es fácil.

El viernes pasado salimos a tomar a un bar y nos encontramos con una pareja de ingleses que estaban de vacaciones y que traían muchas (copas) ganas de platicar. La chica, de profesión abogada, me comentó que estaba sorprendida con la “mentalidad de los españoles”, con sus horarios, su famosa hora de la siesta y su aguante para la fiesta. “Por eso están como están…”, me dijo en voz baja. Me quedé speechless sin poder decirle nada (o tal vez no me atreví).

Debo confesar que cuando recién llegamos a Barcelona yo también me quejaba de los horarios (generalmente los supers y otros negocios abren ¡hasta las 9:00 o 10:00 am!), cierran a la hora de la comida (hora de la siesta) y no abren los domingos. NADA abre los domingos, ni el súper ni ¡Zara!

¡Pero si están en crisis y aun así se dan esos lujos! Yo también pensé eso, lo confieso. Pero ahora he llegado a apreciar y a entender, su modelo de negocio, su forma de vida. Ellos valoran distintas cosas y si no abren el domingo no pasa nada porque es su día libre, totalmente libre.

Me acordé de esto y de la plática que tuve con la pareja de ingleses cuando leí lo siguiente en el ensayo de Russell:

“The idea that the poor should have leisure has always been shocking to the rich (…) When meddlesome busybodies suggested that perhaps these hours were rather long, they were told that work kept adults from drink and children from mischief. When I was a child, shortly after urban working men had acquired the vote, certain public holidays were established by law, to the great indignation of the upper classes. I remember hearing an old Duchess say: ‘What do the poor want with holidays? They ought to work.’ People nowadays are less frank, but the sentiment persists, and is the source of much of our economic confusion.”

Y también recordé a mi abuelo cuando Russell menciona que hoy en día (bueno, en 1932) el hombre ya no sabe qué hacer con su tiempo libre.

“It will be said that, while a little leisure is pleasant, men would not know how to fill their days if they had only four hours of work out of the twenty-four. In so far as this is true in the modern world, it is a condemnation of our civilization; it would not have been true at any earlier period. There was formerly a capacity for light-heartedness and play which has been to some extent inhibited by the cult of efficiency.”

Pensé en cómo la vida de mi abuelo fue decayendo a raíz de su jubilación. Al ser un hombre que toda su vida había trabajado mucho, MUCHÍSIMO en largas jornadas laborales, cuando llegó la hora de jubilarse no supo qué hacer con su tiempo libre y a raíz de esto se deprimió, su vida ya no tenía sentido pues ya no era productivo, fue enfermando y tres años después murió.

Aunque me gustaría seguir con el tema, debo regresar a trabajar porque aunque es cierto que mucho trabajo y poca diversión hacen que Keitai sea una chica aburrida, también mucha diversión y poco trabajo hacen de Keitai una chica en banca rota.

Definitivamente el ensayo da para hablar y discutir mucho más, se los recomiendo, léanlo, me encantaría saber su opinión.

1 Cifra totalmente inventada por mí.

*Si no saben de dónde viene esa frase, ESTÁN MAL. ¿Qué pasa?  ¿mucho trabajo y no diversión?

Tienen que ver “The Shining“, peli de terror ampliamente recomendada y que además queda súper bien ahora que se acerca Halloween.

The Shining2

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Un pensamiento en “Hablemos de trabajo

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