Lindas tradiciones navideñas

Hago una pausa en mi maratónica lectura, una pausa obligada, pues siendo hoy Nochebuena tengo que escribir sobre el  WTF más grande que me ha tocado vivir desde que llegamos a Barcelona.

Sabía que por acá la tradición es celebrar el Día de Reyes más que Papá Noel, Santa, Santa Claus, San Nicolás… lo cual no me extraña pues aunque en Monterrey somos más de tradiciones “gringas”, en otros estados de México los Reyes Magos son más populares (poquito más) pues es una tradición más religiosa que ese viejo gordo y barbón que entra por la chimenea (que ni tenemos).

Y efectivamente, a pesar de que no vimos muchísimas decoraciones navideñas ni en las casas ni en los negocios (¡No más villancicos de Luis Miguel!) sí se veían de repente por ahí algunos adornillos con los Reyes Magos y también uno que otro Santa, pero muy escasos.

Aquí el 6 de enero, Día de Reyes, es festivo y preguntando a los amigos qué acostumbran hacer acá en Navidad (preguntas sobre comida, más que nada) uno de ellos, catalán, nos dijo que aquí en Cataluña en Nochebuena tienen una bonita tradición que se llama el Tió de Nadal o el Caga Tió. Nos explicó de qué se trataba y yo no lo podía creer, creía que era una broma, pero no. Es REAL. El Caga Tió es real.

Les explico: El Caga Tió es básicamente un tronco con carita al que alimentas desde el 8 de diciembre y luego, en Nochebuena, los niños le dan de palos hasta que éste caga regalos. Todo esto mientras se cantan lindas canciones.

Yo seguía sin creérmelo hasta que de repente empecé a ver tronquitos ¡por todos lados! pues en lugar de los típicos puestos que ves en México donde venden pinitos y luces navideñas, acá los hay pero con montones de caga tiós.

Nos contaron que tradicionalmente la familia salía al campo a que los niños escogieran su propio tronquito para luego pintarlo ellos mismos, pero ahora ya te los venden con carita y la mantita para que no pase frío.

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Normalmente lo que caga este tió son dulces, generalmente, cosas pequeñas pues los regalos grandes vienen el 6 de enero. En Wikipedia viene que puede defecar hasta arenques salados, ajos y cebollas. Así que es muy versátil.

La canción más famosa que se canta mientras le dan de palos al Tió va así:

Tió, Tió Caga torró -caga turrón- D’aquell tan bo -de aquel tan bueno- Si no en tens més, caga diners -si no tienes más, caga dinero- Si no en tens prou, caga un ou -si no tienes suficiente, caga un huevo- Caga tió!

También se hace una oración después de darle con el palo:

Pare nostre del Tió, “-Padre nuestro del Tió-“,

Bon Nadal que Deu nos dó. “-Feliz Navidad que Dios nos dio-”
Ara venen festes, festes glorioses, “-Ahora vienen fiestas, fiestas gloriosas-”
dones curioses renteu els plats, “-Mujeres curiosas, lavad los platos-”
renteu-los bé que Nadal ja ve. “-Lavadlos bien que la Navidad ya viene-”
Rabassó de pinya vella, tu que ets tort “-Cepa de piña vieja, tu que estás torcida-”
i mal igual: Més m’estimo la teva merda “-y desigual: Más prefiero tu mierda

que el capó del meu corral. “-que el capón de mi corral-“

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Lo que sea de cada quien pero es una tradición muy original.

Al Tió hay que alimentarlo bien para que pueda cagar. Si no, ¿cómo?

Al Tió hay que alimentarlo bien para que pueda cagar. Si no, ¿cómo?

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La culpa la tiene Netflix

Dicen por ahí que “siempre hay una primera vez” y es cierto, pues el viernes pasado fue la primera vez que pisábamos una sala de cine desde que llegamos a Barcelona hace ya ocho meses. Sí, la culpa es de Netflix, está aquí en casa, es sencillo, ya pagamos la suscripción y no hay gente hablando por el móvil o platicando la trama de la peli en voz alta, pues yo soy de lo más grinch en los cines, de esas que shhusshean a la gente que habla y las miran feo y luego salen con gastritis por el coraje que hicieron.

La peli por la que nos decidimos finalmente a pisar un cine fue Only God Forgives, en la sala 2 de los Cines Méliès, escogimos estos cines no por hipsters sino porque son los que ponen las pelis en lo que acá llaman VOSE (Versión Original Subtitulada en Español). Pero lo que quiero contar no es acerca de la peli sino de la experiencia que tuvimos al ir al cine.

El #ingenierodeprofesión y yo quedamos de vernos en el Takashi Ochiai aprovechando que está a una cuadra de los Méliès y con el plan con maña de comprar unos croissants para meterlos de contrabando y comerlos mientras disfrutábamos de la peli. Muy listillos nosotros. Pues llegamos a los cines y lo primero que nos topamos es con que no aceptan pago con tarjeta… what? Pues sí, sólo efectivo, tal vez la razón sea como la que hemos visto en algunos otros negocios: No queremos seguir enriqueciendo a los bancos. Ok, pues ni modo.

Faltaban sólo 10 o 15 minutos para que empezara la película pero no podíamos entrar hasta que la lucecita verde que está afuera de las únicas dos salas, se prendiera. Vale, esperamos afuera y como vimos un letrero amenazante muy grande  que decía que no se podía entrar con comida, nos dio pena y mejor nos comimos nuestros deliciosos cruasanes afuera del cine en lo que esperábamos luz verde.  Por cierto, también nos sorprendió que el cine no tuviera “dulcería”, supongo que todas estas peculiaridades hacen más placentera la estancia en el cine pues te libras de escuchar cuando el vecino de butaca mastica sus palomitas o sorbe ruidosamente el último trago de su Coca Cola Light. De buenas que desistimos de nuestra idea de meter los cruasanes. Qué pena.

Seguramente volveremos pronto al cine pues se rumora por ahí que ya se va a estrenar Blue Jasmine y esa sí que no me espero para verla en Netflix.

5, 4, 3, 2, 1 y adéu!

Anoche soñé que estábamos en el aeropuerto ya listos para regresar a México, no sin antes visitar Passeig de Gracia (what?)…
El caso es que el sueño me hizo pensar en lo rápido que pasa el tiempo y los escasos cinco meses que nos quedan por vivir en la linda Barcelona.  CINCO: Lo que queda de noviembre, diciembre, enero, febrero, marzo y adéu!

Este sueño premonitorio también me hizo pensar en las cosas que extrañaré de acá y las que no, las diferencias entre Cataluña y México (más específicamente, con regiolandia), los pros y los contras de vivir en España… las diferencias entre aquí y allá.  Ya había escrito algo parecido por acá pero más enfocado a mis primeras impresiones sobre la comida (obviii). Por eso, en esta ocasión quisiera ir más allá del asunto gastronómico y, cual enfermo terminal al que le acaban de pronosticar sólo cinco meses de vida, tratar de disfrutar al máximo los pequeños detalles que hacen de Barcelona una ciudad en la que uno se quiere quedar a vivir (Ugh, cursi).

Y hablando de pequeños detalles…

Recuerdo que una de las primeras impresiones que tuve de la ciudad era que todo era muy pequeño, diminuto… empezando por el CAFÉ. Sé que acabo de decir que quiero ir más allá de lo gastronómico pero este punto es sumamente importante: Acostumbrada a tomar cantidades industriales de café en casa, en la oficina, al refill del VIPs o del Palax y al venti del Starbucks, llegar a Barcelona y encontrarme con sus diminutas porciones de café fue francamente devastador. Los cafés acá en Europa son el equivalente a lo que nosotros llamaríamos en México Chiquito pero picoso, pero en este caso en nivel de intensidad. Su relaxing cup of café con leche es casi equivalente a un espresso en México, no sólo en el sabor sino también en el tamaño (di mi nu to). Claro que hay sus excepciones, como los escasos Starbucks que hay en la ciudad (creo que sólo he visto dos… DOS) y algunos cafecitos de modernos que ofrecen versiones un poco más grandes para nosotros los guiris que no sabemos tomar café. Ejemplo ilustrativo:

Kousuke, mi gnomo viajero, es ¡más grande que mi taza de café!

Kousuke, mi gnomo viajero, es ¡más grande que mi taza de café!

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Un café con leche y un café para guiris

Y con fines educativos, aquí un ejemplo de un guiri, según los españoles:

Tí pi co

Tí pi co

Siguiendo con el tema de lo pequeño y diminuto, pasemos ahora al segundo shock: el tamaño de los pisos o departamentos.

Creo que este ha sido uno de los principales retos de vivir acá: acostumbrarse al tamaño de las viviendas y sorprenderse por lo mucho que pueden hacer en tan poco espacio y por poco me refiero a 25 metros cuadrados.   La verdad es que si bien ha sido un reto también me sirvió de aprendizaje, podría decir que ya me acostumbré a vivir en chiquito y me sorprende cómo es que vivíamos en un espacio tan grande en Monterrey, donde nos encanta tener unas casonononas aunque luego te veas en la necesidad de contratar a una muchacha para que te ayude a limpiar porque nomás no te das abasto. Hasta creo que ahora que regresemos, me gustaría vivir en un espacio más pequeño, eso sí, con espacio para mis plantitas.

Esto no se acaba aquí, pues la pequeñez también la encuentras en las calles, en las tiendas, los mini mini mini supermercados, los restaurantitos… etc.  Lecciones que me ayudarán a disminuir el shock cuando, algún día, vaya a Japón.

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Las callecitas de la Ciutat Vella

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El Petit Xaica, chiquito pero DELICIOSO

Lo pequeño no sólo se limita al tamaño literal de las cosas sino también a los pequeños negocios o changarros como les llamamos en México donde, por cierto, escasean cada vez más. Acá los “grandes” supermercados son en realidad pequeñísimos, nada que ver con mastodontes como los HEB, Walmart y SAMs de México y los encuentras en cada esquina, el equivalente a los Oxxos y Sevens de allá. La gente no acostumbra a ir al super y salir dos horas después con bolsas y bolsas de mandado pues acá vamos al super prácticamente todos los días y no todo lo consigues en el mismo lugar, ejemplos:

  • La carne de res (ternera) y el pollo se compran en la carnisseria (carnicería)
  • Que quieres pescado, vale, pues te pasas por la peixateria
  • El pan en la panadería (duh!) para los catalanes, la fleca
  • Si quieres carne de cerdo (chorizo, fuet, butifarras, tocino, etc.) vas a la xarcuteria 
  • Para el vino y cava, la bodega
  • Las frutas y verduras, mejor en la frutería
  • Para las compras de último minuto o después de las 9:00 pm: en los alimentación, que tienen de todo un poco
  • Si quieres aspirinas, curitas, alcohol o cremas para la cara, hay que ir a la farmacia porque en el super no hay nada de eso
  • Para la compra de lipstick, maquillaje, pinzas para la ceja… en fin, apenas en una perfumería o en el Schlecker porque sí, tampoco encuentras nada de eso en el super. Ahora que si eres asalariada, acá hay Sephora
  • En caso de que necesites platos, cuchararas, sartenes, copas, utencilios de cocina en general y no quieres ir hasta el IKEA, ahí están las ferreterías
  • Para todo lo demás. Sí, TODO: los bazares chinos

Otros servicios:

  • Si quieres un café, una cerveza o un vinito: en tu café, bar o granja más cercano. Da lo mismo, en los bares se sirve café, en los cafés se sirve cerveza… y a todas horas.
  • Para cortarse el cabello o hacerse una manita de gato uno va a la perruquería (la primera vez que lo vi pensé que era una peluquería para perros… ups!)
  • Si quieres darle una boleada o arreglada a tus zapatos: en el rápido
  • Para hablar de un teléfono público, internet, imprimir, etc. están los locutoris

Ahora, no hay que hacer grandes recorridos en un típico día ya que todo lo tienes muy cerca. Tan solo en esta cuadra (y considerando que es una cuadra MUY pequeña) tenemos lo siguiente:

  • Tan solo abajo de este edificio: una fleca y una bodega
  • En el edificio de al lado: un bazar chino
  • A dos edificios de aquí: un granja
  • En los edificios de enfrente: un super (Dia%), dos alimentación, una frutería, dos  locutori, un rápido y una tienda de telas
  • En el parquecito de enfrente: un puesto de periódicos y revistas, una mercería y papelería
  • En una esquina: otra fleca/café
  • En otra esquina:  una farmacia y una perruquería

OJO: todos estos negocios generalmente cierran a la hora de la siesta (entre 1:00 y 5:00 pm) y los domingos (¡!), esto nos costó trabajo entenderlo y nos ha traído uno que otro problema. Ah y algunos de ellos cierran TODO AGOSTO, pues acá se toman muy en serio las vacaciones. Excepto los alimentación, esos siempre abren.

En fin…

Al #ingenierodeprofesión y a mi nos encanta no tener que agarrar el coche para ir al super (que por cierto, no extrañamos para NADA manejar) y disfrutamos mucho hacer compras en cada uno de estos lugares, aunque implique ir de un lado al otro (darle la vuelta a la cuadra).

Por cuadra me refiero más o menos a este espacio:

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Probablemente se me han escapado muchos detalles, pero todavía tengo tiempo… en estos cinco meses de vida que le quedan al blog seguro habrá muchas cosas qué contar.

Shock cultural!: Agujetas

Shock cultural!: Agujetas

Así me quedé cuando el entrenador del gym me preguntó: ¿Tienes agujetas?

Eehh, siiii, pues sí tengo… ◔_◔

Cuando el entrenador me preguntó yo pensaba en esto:

tenisu

Pues resulta que no, que acá en España, la cosa es diferente. Agujetas es eso que te da cuando haces ejercicio y siguiente día quieres morir, es decir, DOLOR MUSCULAR. O sea, esto:

agujetas

En Wikipedia y en la RAE podrán encontrar éste y otros significados de agujeta, porque ¡hay más! por ejemplo: Vapor del vino y de otras bebidas.

Caray.

Acá y allá

Adaptarse a otro lugar, especialmente a la comida, no es tan fácil… dicen.

Al ser esta mi primera experiencia en el extranjero, me advirtieron mucho de las peripecias que pasa uno con el famoso homesick y, claro, los consejos llovían. El más popular: llévate chilitos.

Toda persona con la que platicábamos la pregunta era obligada: ¿ya llevan chilitos?: chamoy, tajín, botanera, del primo, miguelitos, etc, etc, etc. Otros hasta sugerían que lleváramos tortillas (o en su defecto, Maseca), machaca, Tostitos… Claro, el mexicano siempre se debe viajar acompañado de su buena dotación de picantes y maíz, pero no contábamos con la cuarta tripulante: ¡La Mac de escritorio! (que por cierto, sigue empaquetada, eh). Así que ni hablar de la posibilidad de traernos nuestra dotación de botellas llenas de ácido acético, sal yodatada, benzoato de sodio y chiles secos de árbol…  (゚ヮ゚)

La verdad es que no nos ha hecho mucha falta, sólo la semana pasada vi unas papas y se me antojó bañarlas en Botanera pero bueno, le di un trago a mi vino y voilá! adiós homesick. El #ingenierodeprofesión no se ha quejado así que creo que no le ha hecho falta, eso o tiene un stash secreto por ahí (ு८ு).

Lo que sí hemos notado, aparte de los pequeñísimos tamaños de café que acostumbran por acá, son tres cosas:

1. El desayuno es muy frugal. Nada como al que acostumbramos en México donde se incluyen huevos, frijoles, pan o tortillas, los típicos chilaquiles o en su defecto, el desayuno gringo del iHop… donde si además estás en restaurant, sueles agregarle su fruta o jugo. 

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En cambio acá el desayuno consiste básicamente en un café pequeñito con un croissant o si andas con mucha hambre, algún bocadillo (así se llaman, eh… no son ambigús). Estos son los bocadillos, que de dillos no tienen nada:

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Lo que dice esta imagen es totalmente cierto

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2. Muchos platillos se parecen: desayuno, comida o cena es igual (o muy parecidos). Casi todos los platillos son a base de pan (no me quejo): bocadillos, entrepanes, pan tumaca o pan tomate, pinchos, frankfurts y bikinis… pero también está el fideúa, las paellas, butifarra, lentejas (esas no las he probado), etc. Pero lo que va con pan pues es eso, algo con pan. Lo que me lleva al tercer punto…

3. La comida es MUY seca. Salvo el pan tumaca al que le rallan tantito tomate fresco al pan, todo lo demás te lo dan así: seco. Tienes la opción de ponerle mayonesa y ketchup pero creo que te miran feo (ு८ு) si lo haces. Yo lo hago de todas formas. Aquí para que vean que sí se extraña al menos una salsita, pero como soy tan fan de la mayonesa pues ya, con eso tengo.

Claro, esto es lo que hemos visto en las tres semanas que llevamos aquí y en una zona muy reducida, desconozco el resto del país y, aclaro, no es queja. Además, acá no es muy diferente que allá eh… Aquí se tienen muchas variedades de platillos a base de pan que tienen diferentes nombres pero son casi iguales, pero en México pasa lo mismo con los sopes, memelas, pambazos, huaraches, tamales, pellizcadas, gorditas… Todas a base de maíz (excepto los pambazos) y atiborradas de salsa, crema y queso. De éstas no pongo fotos porque se me antojan.

Continuando con el tema de los chilitos… Sí hemos encontrado algunas alternativas por acá:

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Estas salsas y catsup de BANANA las vimos en un mercado coreano, creo, en Barcelona.
No las compramos.

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(Tampoco hemos buscado mucho, para ser sincera).

Y bueno, la verdad es que en las tres semanas que llevamos aquí no se me ha manifestado el homesick. Seguiremos informando..