Adiós y hasta luego…

THE END OF MARCH
It was cold and windy, scarcely the day
to take a walk on that long beach
Everything was withdrawn as far as possible,
indrawn: the tide far out, the ocean shrunken,
seabirds in ones or twos.
The rackety, icy, offshore wind
numbed our faces on one side;
disrupted the formation
of a lone flight of Canada geese;
and blew back the low, inaudible rollers
in upright, steely mist.

The sky was darker than the water
–it was the color of mutton-fat jade.
Along the wet sand, in rubber boots, we followed
a track of big dog-prints (so big
they were more like lion-prints). Then we came on
lengths and lengths, endless, of wet white string,
looping up to the tide-line, down to the water,
over and over. Finally, they did end:
a thick white snarl, man-size, awash,
rising on every wave, a sodden ghost,
falling back, sodden, giving up the ghost…
A kite string?–But no kite.

I wanted to get as far as my proto-dream-house,
my crypto-dream-house, that crooked box
set up on pilings, shingled green,
a sort of artichoke of a house, but greener
(boiled with bicarbonate of soda?),
protected from spring tides by a palisade
of–are they railroad ties?
(Many things about this place are dubious.)
I’d like to retire there and do nothing,
or nothing much, forever, in two bare rooms:
look through binoculars, read boring books,
old, long, long books, and write down useless notes,
talk to myself, and, foggy days,
watch the droplets slipping, heavy with light.
At night, a grog a l’américaine.
I’d blaze it with a kitchen match
and lovely diaphanous blue flame
would waver, doubled in the window.
There must be a stove; there is a chimney,
askew, but braced with wires,
and electricity, possibly
–at least, at the back another wire
limply leashes the whole affair
to something off behind the dunes.
A light to read by–perfect! But–impossible.
And that day the wind was much too cold
even to get that far,
and of course the house was boarded up.

On the way back our faces froze on the other side.
The sun came out for just a minute.
For just a minute, set in their bezels of sand,
the drab, damp, scattered stones
were multi-colored,
and all those high enough threw out long shadows,
individual shadows, then pulled them in again.
They could have been teasing the lion sun,
except that now he was behind them
–a sun who’d walked the beach the last low tide,
making those big, majestic paw-prints,
who perhaps had batted a kite out of the sky to play with.

Y para cerrar esta etapa: The End of March de Elizabeth Bishop.

En su idioma original, como debe de ser.

Fue un año divertido.

Nos vemos pronto, Barcelona. :__)

De domingo a domingo

Partimos de Monterrey la mañana del domingo 31 de marzo de 2013 y haremos nuestro vuelo de regreso también en domingo, esta vez el 30 de marzo de 2014. Tempranito, tempranito.

Ya es oficial. Ya tenemos fecha de regreso y se siente raro. Sentimientos encontrados y mucha flojera de hacer maletas.

Preparen los tamales.

elregreso

Lista para el maratón

Estoy a unas horas de iniciar un maratón que de verdad me emociona y no me refiero a esa moda, ahora adoptada por muchos, de correr 42 kilómetros. No, no, no. Me refiero a un maratón de lectura. Me he unido a los más de 300 lectores que conformarán el Christmathon 2013.

Aprovechando las vacaciones navideñas y que el #ingenierodeprofesión estará concentrado en su tesis, decidí unirme al reto y este será mi equipo representativo:

  1. Crimen y castigo (Dostoievski, 1866)
    Categorías #Christmathon: Leer un clásico y leer un libro de, al menos, 500 páginaslibro_1362370739
  2. The Importance of Beign Earnest (Wilde, 1898)
    Categorías #Christmathon: Leer una obra de teatro; leer un libro en inglés y leer un libro de un género que no hayas probado (o del que no seas asiduo)TheImportanceOfBeingEarnest81-2x11
  3. The New York Trilogy (Auster, 1987)
    Categorías #Christmathon: Empezar o terminar una saga y leer un libro en inglésbook-cover-auster-new-york

DRAMA en el portal

Si bien es cierto que uno siempre tiene que lidiar convivir con uno o más vecinos (a menos que seas uno de esos -muy afortunados- ermitaños que se pueden dar el lujo de irse a vivir a una casona en un bosque) donde seguro que más de una vez nos han molestado los ruidos, música (en mi caso particular: Shakira, el de la camisa negra, bachata, reggae, etc.), las fiestas de karaoke o incluso esas veces que a los vecinos se les ocurre “mover los muebles” a altas horas de la noche. También está el otro lado de la moneda, es decir, cuando eres ese vecino engorroso. Ya sea por algunas de las razones anteriores o porque tienes un perrito con issues al que tienes que aventarle su pelota constantemente.

Lo más seguro es que todos nos hemos visto en las dos situaciones al menos una vez (repito, a menos que seas un ermitaño millonetas). La diferencia está en cómo reaccionamos y esta reacción está generalmente ligada a tu edad (el #ingenierodeprofesión agrega que a tu afición o no por el alcohol) (y yo agregaría también a la escasez de un polvito). 

Es decir. Si te ves en una de las situaciones que describí anteriormente, ¿cómo reaccionas?, ¿vas y le tocas al vecino para quejarte?, ¿le llamas a la policía?, ¿le dejas notitas amenazantes? o simplemente te aguantas porque así es la vida vecinal y punto. Y más, cuando tienes vecinos arriba, abajo y a los lados, es decir, vives en un edificio.

Debo decir que a partir de que nos mudamos a Barcelona YO soy la vecina engorrosa con el perrito hiperactivo (a ratos, especialmente cuando la vecina duerme) y el esposo al que le encanta arrastrar la silla para sentarse. Por lo que más de una vez nos ha timbrado la vecina de abajo (la del incienso) para pedirnos que nos dejemos de cosas porque ella tiene que levantarse temprano.

Pero debo decir que ya no ha pasado eh, porque esas cosas de las quejas a mi me ponen muy mal y prefiero no tener líos con nadie. Me angustio, pues. Pero ahora que, gracias a La @conseguidora, me he topado con DRAMA en el portal, un Tumblr dedicado especialmente ha colgar fotos de notas amenazantes de los vecinos, me doy cuenta que mis “líos” con la señora de abajo son NADA en comparación con otros.

Ah, y también he aprendido que los españoles sí que no se quedan con nada, eh. Qué heavy.

Les dejo mis notitas favoritas con todo y los pie de foto que son geniales:

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Vecino supertécnico

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Infinitas interpretaciones posibles

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Portal inútil

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Missing

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Amortiguadores baratos

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Fans del mainstream

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Sinónimos

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Casi te tenemos

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Supervecino

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Clipart atrevido

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Vigilante