#Trámitesnecesarios

Ya estamos revisando los #trámitesnecesarios para nuestro inminente regreso a México.

QuesosyJamones

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Peripecias aquí, allá y acullá (parte 1)

Qué bien se siente regresar a casa después de 25 días de andar de “pata de perro” por aquí, por allá y por acullá. Aprovechando que es asueto (¡Viva México, cabrones!) me dispongo a desempolvar este blog acompañada de un litro de agua y un yogur (sin azúcar) con granola (sin azúcar) porque por supuesto que el viajecito está pasando factura, en kilos no en euros, afortunadamente.

Llegamos ayer por la tarde y después de besar el módem (¡Alabado sea el Internet!), cenar y mandar el esquema comparativo en el sistema de tareas, dormí POR FIN en mi cama, con mi almohada y con el ruido de los vagos de fondo. Hogar, dulce hogar…

Encontramos Barcelona muy nublado y fresco (en Monterrey diríamos que hace frío) pero eso no nos amedrentó porque veníamos de un friísimo Schwäbisch Gmünd  que irónicamente celebraba el fin del verano con unos escasos 10°C y poquitísimos rayos de sol.  Pero primero lo primero, remontémonos al 23 de agosto, viernes. Ese día partimos el #ingenierodeprofesión, Mika y yo hacia Madrid para encontrarnos con la familia Ortiz-Lizárraga-Ambriz-Romualdo quienes acababan de llegar a la ciudad para pasar unos diítas con nosotros. Rentamos un coche ya que el plan era hacer un road trip por el norte de España con Madrid como punto de partida y Barcelona como destino final. Con mis habilidades de diseño y de ubicación en un mapa, tracé nuestro recorrido:

RoadTripEspaña

En Madrid nos quedamos todo el fin de semana. Visitamos el Museo del Prado, la Puerta de Alcalá, la Gran Vía, etc. Lo encontramos MUY SUCIO y en lo personal no me gustó. Regresaría sólo por las librerías…

libreriaMadrid

El lunes 26 de agosto partimos tempranito de Madrid y agarramos carretera hacia A Coruña, destino: Santiago de Compostela. Aquí estuvimos poco tiempo (1 día) y a pesar de que es un destino medio hippie, me encantaron sus casas viejas (pero NO sucias, eh, Madrid), el clima y ¡la comida! Este es un lugar para irse a vivir después de la jubilación.

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Al día siguiente, agarramos nuestras chivas y nos despedimos de Santiago para manejar rumbo a Oviedo. El camino duró más de lo esperado porque nos desviamos (bastante) por andar buscando un restaurancillo que recomendaba “El camionero…” de quien ya habíamos (a) probado una de sus recomendaciones cuando nos dirigíamos hacia A Coruña. Ni con la ayuda de Google Maps, logramos dar con el muy recomendado “Los Manjares” ya que, siguiendo sus instrucciones, terminamos arriba de una loma en una vereda sin pavimentar, rodeados de vacas y ovejas.

Terminamos en el único restaurante de los alrededores que todavía nos quería servir algo de comida porque, ¡qué horas de comer son esas! Aquí probamos por primera vez la sidra de Asturias.

SidraAsturias

Pero la comida (y la sidra) nos dio fuerzas para llegar finalmente a nuestro destino: Oviedo. Ciudad todavía más limpia y ordenada que Santiago de Compostela, encontramos cero turismo hippie y mucha gente mayor bien vestida.

Aquí sólo tomé una foto ultra turística acompañada de Woody Allen…

WoodyAllenOviedo

Después de beber MUCHA sidra, dejamos Asturias y nos dirigimos hacia el País Vasco donde ya nos esperaban en el Hotel Bilbi. Después de tres días de viajar en carretera, llegamos a Bilbao. Aquí nos quedamos dos noches, no porque nos hubiera enamorado la decoración neo modernista del Bilbi  sino porque francamente ya estaba bueno de tanta carretera.

El casco viejo de Bilbao, ¡y el idioma!, nos intimidaron poquito, pero después de recorrer sus calles y parques nos dimos cuenta que está genial para vivir (sobre todo si tienes un perro, preguntadle a Mika).

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Nos despedimos de Bilbao y ya un poco más descansados retomamos carretera para llegar a nuestro siguiente destino: San Sebastián. Donostia para los cuates. El #ingenierodeprofesión decidió no tomar la vía rápida y en su lugar, tomamos los caminos vecinales para disfrutar el paisaje y hacer la parada obligada en Gernika. Aquí encontramos un restaurancito MUY escondido que descubrimos gracias a Tripadvisor. En este lugar hicimos una de las mejores comidas del día. Ultra recomendado.

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gernika

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Con panza llena y corazón contento llegamos a San Sebastián ¡Qué bonito y que limpio es Donostia! Allí comimos y bebimos lo que se dice bien, bien porque contábamos con la guía y recomendación de una amiga que es donostiarra. Además, nos tocó suerte porque ese fin de semana la ciudad estaba de fiesta ya que celebraban los 200 años de la quema de San Sebastián.

Donostia

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Bar Vallés

churreria

CamperasDonostia

¡Las Camperas!

Aquí nos despedimos del road trip. Ya tocaba regresar a casa.  El domingo 1 retomamos carretera para dirigirnos a Barcelona, no sin antes pasar de nuevo a “Campero” por unas deliciosas bocatas para comer en el camino.  Llegamos a casa ese mismo día en la noche, todos muy cansados y yo, enfermísima. No sabemos si fue el sol, la caminada o el exceso de bebidas frías pero el caso es que esa noche no dormí y el día siguiente lo pasé en cama.

Ya más recuperada, mi semana empezó en martes con montones tarea y claro, trabajo. La familia paseó y conoció Bcn mientras yo terminaba mis pendientes y recuperaba energías para la segunda parte de esta aventura.

Como dicen los japoneses: つづく…

Hemos llegado

Escribo estas líneas desde mi nuevo pisito en Castelldefels, sentada en el sillón con dos de mis  roomates, Mika y la laptop, sobre las piernas. Esto es lo que comúnmente se conoce como el home office.

Llegamos al aeropuerto de Barcelona el 1 de abril por ahí de las 8:00 a.m. y para ser mi primer vuelo trasatlántico no estuvo nada mal, eh. Salimos de Monterrey el domingo a las 11:30 a.m. (esos de Delta me impresionaron con su puntualidad), el avión chiquitito y con poca gente (bien). Como la puntualidad de Delta nos tomó por sorpresa, no alcanzamos a darle a la muchacha su coctelito de Valium que le recetó el vet, así que yo estaba con el Jesús en la boca porque no sabía cómo iba a portarse esta perrita prepotente en pleno vuelo. Las 2 horas de Monterrey a Atlanta pasaron rápido y la muchacha, dormida todo el camino. Fiuf!  Sólo ladró un momentito ya cuando estábamos en Atlanta esperando en la fila de migración, lanzaba unos ladridillos cada vez que lloriqueaba algún bebé (de tal palo, tal astilla) pero afortunadamente el lloriqueo fue momentáneo.

Como vimos niños y bebés en la fila del avión que nos llevaría a nuestro destino final, le dimos a Mika su shotcito de Valium para prevenir. De verdad que no sabemos si le hizo efecto o no pero la muchacha ni chistó en las casi 8 horas que duró el vuelo. Nosotros, sus humanos, tratamos de dormir lo más posible para evitar el famoso jet lag. Yo desperté pensando que había dormitado unos 40 minutos y para mi sorpresa habían pasado ya casi 7 horas, así que casi ni sentí el vuelo.

A todo esto, lo que pensábamos que iba a ser una lata y que podría causarnos problemas antes, durante y después del viaje no fue para nada problemático o gorroso. Los trámites para traernos a Mika salieron rápido y sin problemas. Llegando acá, en el aeropuerto, sólo le pasaron un escáner para confirmar que trajera el chip identificador y ya. Muy amables todos, por cierto, nada que ver con el trato que recibe uno en migración de EU donde te reciben con mala cara.

Lo que sí fue una lata, más que ajustar las maletas a 23 kilos,  fue la acompañante incómoda del #ingenierodeprofesión, su Mac ¡de escritorio! que insistió en traérsela al otro lado del mundo y por quien tuvimos que sacrificar casi 20 kilos de ropa, zapatos y cosas ultra importantes como mis stickers, stationary  y mi caja de random crap de aquí y de allá que no me alcancé a traer.

Pero ya estamos aquí con todo y Mac de escritorio la cual, por cierto, está aquí a mi lado todavía empaquetada porque al parecer al ingeniero no le van a permitir llevar su propia computadora… Oh, the irony!

Del departamentito sólo puedo decir que es eso, un departamentitititito más pequeño de como lo imaginábamos pero tiene todo lo que necesitamos, está en una zona muy linda y de vecino tenemos un pequeño cine que nos advirtieron, es de cine alternativo y al parecer, en idioma original (esto aún no lo confirmamos), así que, no me quejo.

Ah, por cierto, llegamos a Castelldefels en pleno día feriado así que nuestra primera impresión del lugar fue que, además de bonito, es muy tranquilo y silencioso, que puede que haya sido porque era festivo pero al parecer así es siempre, ya veremos. Paseamos por el centro con la muchacha y luego fuimos a comprar cosas básicas como adaptadores para conectar los celulares, laptop, etc. y shampoo y jabón. Las pocas tiendas que estaban abiertas se encontraban en una plaza comercial (como los malls de Monterrey) donde además de tiendas como Zara y  H&M, también hay un supermercado que se llama Mercadona. Me sorprendió que uno puede ir al shopping y al super con el perro, de haber sabido nos hubiéramos llevado a la muchacha.

Nosotros, inocentones, se nos ocurrió ir a buscar qué comer en plena hora de la siesta y aparte, en día feriado así que encontramos pocos lugares abiertos y nuestra primer comida en España fueron unos entrepanes que pues, literalmente eso son: salchicha entre dos panes (o sea, hot dogs) o jamón y chorizo ibérico entre dos panes… sin nada nadita más que eso, así secos y uno se tiene que pasar el mazacote con cerveza, vino o Fanta. No es queja. Por fortuna el mesero nos vio cara de extranjeros y nos ofreció ketchup y mayonesa para humectar un poquito nuestra comida. Decidimos acompañar los entrepanes con unas patatas bravas (que de bravas no tienen nada pero eso sí, muy deliciosas) y una jarra de cerveza… hago un paréntesis aquí para explicar el primer shock cultural: pedimos una jarra de cerveza pensando que era precisamente eso, una jarra de cerveza pero, oh sorpresa, nos topamos con que su concepto de jarra es lo que nosotros llamamos tarro cervecero (¡y de los chiquitos!). Fuera del tamaño, el sabor no decepcionó para nada así que en realidad disfrutamos nuestra comida y el precio, nada mal.

Otra inocentada (que seguro no será la última): querer comprar vino y pan (warning!) para la cena a las 4:00 p.m. en, repito, día feriado… Afortunadamente no tuvimos que ir otra vez hasta el Mercadona porque en el camino nos topamos con una tiendita abierta, una especie de tiendita de la esquina-oxxo-licorería y fue ahí donde compramos un Freixenet para celebrar ¡a tan sólo 7 €!, una baguette, quesito y chorizo. Sí, otra vez entrepanes (warning!).

Y bueno, ese fue el primer día por acá. Y claro, no pueden faltar las fotos, que sólo de la primera parte del viaje no tengo porque los gringos son muy paranoicos y no dejan ni sacar el cel, y bueno de los entrepanes tampoco tengo fotos porque uno tiene que concentrarse mucho no ahogarse con semejante mazacote.

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El #ingenierodeprofesión en el aeropuerto de Barcelona

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Aquí se puede apreciar el mini mini mini pisito, la muchacha y la susodicha Mac de escritorio del #ingenierodeprofesión

Aquí se puede apreciar el mini mini mini pisito, la muchacha ahí medio camuflajeada y la susodicha Mac de escritorio del #ingenierodeprofesión todavía empaquetada, claro.

Con este baño tan pequeñísimo a uno no le dan ganas de bañarse

Con este baño tan pequeñísimo a uno no le dan ganas de bañarse

Freixenet a sólo 7 euritos... bueno, 8.

Freixenet a sólo 7 euritos… bueno, 8.

Sección 2 de la parte B del anexo II…

o cómo viajar a España con tu mascota de compañía y no morir en el intento.

Si pensaba que los trámites para obtener una visa española era pesado (entre las visitas al Centro de Salud para obtener certificado médico, las compulsas, apostilles, seguro de vida, etc.), los trámites y requisitos para llevar a tu mascota de compañía (perro, gato, hurón) son todavía más complicados. Pensábamos que lo complicado era buscar la información y requisitos, pero después de buscar y buscar en Internet y que encontramos el famoso reglamento “(CE) N° 998/2003 del Parlamento Europeo y del Consejo para las normas zoosanitarias aplicables a los desplazamientos de animales de compañía sin ánimo comercial”, nos dimos cuenta que buscarlo era lo más sencillo… ENTENDERLE es lo difícil, especialmente cuando vienen cosas como ésta:

2. Los animales de compañía deberán disponer de un certificado
expedido por un veterinario oficial o, en caso de reintroducción, de
un pasaporte que certifique la observancia de lo dispuesto en el apartado
3. No obstante las disposiciones anteriores:a) los animales de compañía que procedan de territorios contempladosen la sección 2 de la parte B del anexo II, para los que se hayaobservado, según el procedimiento previsto en el apartado 2 delartículo 24, que dichos territorios aplican normas al menos equivalentesa las normas comunitarias previstas en el presente capítulo,estarán sujetos a las normas del capítulo II;

… ಠ_ರೃ

Pero eso no es todo. Hoy se nos bajó la presión cuando leímos esto en el formato del certificado:

[II.3  los animales proceden de un tercer país o territorio de tercer país que no figura en el anexo II del Regalmento (UE) n° 998/2003 y, si está previsto su tránsito por otro tercer país o territorio de tercer país, este tampoco figura en dicho anexo; además, desde las fechas indicadas en el cuadro del punto II.4, en las que un veterinario autorizado por la autoridad competente tomó unas muestras de sangre (no antes de los treinta días posteriores a la vacunación de cada uno de los animales) cuyo análisis dio como resultado títulos de los anticuerpos iguales o superiores a 0,5 UI/ml en una prueba de neutralización del virus de la rabia efectuada en un laboratorio autorizado (4) (5), ha transcurrido un mínimo de tres meses, y cualquier revacunación posterior se ha llevado a cabo durante el periodo de validez de la vacunación anterior (2);]

ಠ_ರೃ

¡¿3 meses?! ¡pero si nosotros nos vamos en 3 semanas! ಠ▃ಠ

Afortunadamente, después de buscar y buscar otra vez en Internet (fuera de Yahoo Answers), encontramos que Mika no tiene que pasar por esa prueba de sangre porque ella proviene de un país de la parte C del anexo II del reglamento… México, pues.

Entonces lo único que necesita es el microchip (claro, no cualquiera, tiene que ser el que cumpla con las normas ISO 11784 y 11785), sus vacunas en orden y un certificado de un veterinario autorizado por la autoridad competente

Todavía no averiguamos a qué se refieren exáctamente con eso, especialmente aquí en México, pero vamos por pasos.

Mientras tanto, Mika ya tiene su microchip europeo y hoy le ponen el refuerzo de su vacuna antirrábica. Pobrecilla la muchacha, esperemos que le guste Cataluña.

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Mika en su visita al vet

La vida en menos de 25 metros cuadrados

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Hacemos una pausa en la búsqueda de seguros de viajero y de repatriación (#FML), para soñar un poco y ver opciones de lindos departamentos pisos *amueblados/bonitos/baratos/pet friendly* para vivir.

Entre un mar de encabezados como “soleado para vivir ya”, “ideal parejas”, “piso muy soleado” y “muy mono”, el que más me llamó la atención fue éste que describe perfecto nuestra pequeña familia: “ideal para parejas y con niños con balón”…

Lo que sí es que me dejé llevar por las cifras: 370 €/mes, 445 €/mes, 550 €/mes… hasta que vi que los “pisos” eran de ¡20-25m2!, más o menos lo que mide ¡una recámara de nuestra casa!  The horror! y así quería irme a vivir a Japón u__u.

Ante esta cruda realidad me surgen algunas dudas: ¿Cómo le va a hacer el #ingenierodeprofesión para organizar sus típicas comilonas de 10-12 personas?, ¿dónde pondré mi colección de celulares?, ¿dónde vamos a recibir a la Paty, la Elisa, el Chente y a la #chupipandi?, entre otras. Supongo que no nos queda de otra más que vernos creativos y hacernos a la idea de vivir como sardinas. Si tan solo las casas estuvieran así de monas, otra cosa sería.

Googleando me topé con el caso de Susana quien asegura que sí se puede vivir en menos de 25m2.

En parte me da curiosidad probar si es viable vivir en pequeños espacios y no morir en el intento. Y pues, ahí está el caso de los japoneses y, ahora, el de los españoles.

Ya veremos, ya veremos.