Se nos acabó el veinte

Pues sí, “se nos acabó el veinte” como decimos en México. Hoy regresamos a nuestra rutina diaria, al trabajo y ¡a clases! (-__-)”.

Vaya semanita que tuvimos. Muy ajetreada con ese itinerario tan apretado que planeamos con tal de que la familia conociera lo más posible en los días que estuvieran aquí. Está demás decir que después de la cantidad de kilómetros recorridos a pie, en metro, bus y en avión, terminamos más que agotados.

Pero eso sí, muy paseados y contentos de haber logrado nuestro objetivo pese a esos pequeños contratiempos que tuvimos.

Siete días en Barcelona y tres en París (sí, sí llegamos. Un día después pero ¡llegamos!) nos permitieron descubrir nuevos lugares en Bcn y conocer por primera vez el destino turístico más popular del mundo, repletito de turistas con cámara y mapa en mano y quinceañeras saltando frente a la Torre Eiffel.

En Barcelona descubrimos, junto a G y G, el Parc Güell, la Sagrada Familia (por dentro y hasta la punta de la torre más alta), Sitges, el Castillo del Montjüic y hasta nos montamos en el funicular. Y re descubrimos en plan más turista la Catedral, Santa María del Mar, Plaza Catalunya, el mercado de la Boquería y dimos además una paseada por los barrios.

En París todo fue nuevo, incluyendo la experiencia de viajar a un país donde no hablas el idioma. Yo tuve que hacer muchos esfuerzos por recordar lo que aprendí hace unos años en la Alianza y con mi muy humilde y escaso francés, logramos llegar al hotel, pedir comida (sin recurrir al McDonalds), andar en transporte público, etc.

Tengo que decir que París no me cambió la vida. Sí, es muy bonito y tiene ese aire bohemio que enamora pero me atrevo a decir que para vivir elegiría Barcelona. Por mucho.

(Hasta el momento, porque cabe aclarar que son las únicas ciudades europeas que he conocido)

París no es como lo pintan en Amélie. Es caro, CARÍSIMO, sucio, su sistema de transporte público es deficiente comparado con el de Bcn, sus croissants no me cambiaron la vida y probamos mucho café malo (a diferencia de acá).

PERO debo decir que hubo muchas cosas que me gustaron ♡:

  • Esto de reunirse a la orilla del Sena con el novio o los amigos con sus botellas de vino en plan picnic me encantó.
  • ¡EL CLIMA! 13°C graditos en pleno agosto. ♡ ♡ ♡ ♡
  • El barrio latino.
  • El estilo de los parisinos, nada que ver con las fachas que se ven acá en Bcn, sorry.
  • La variedad de comida oriental.

Tal vez fue la experiencia de ir en plan familiar lo que afectó mi primera impresión de la ciudad porque por más que tratamos de que no fuera el típico itinerario, al final con el poco tiempo que teníamos, sí nos fuimos por lo más turístico.

Pero volveremos, París. Esta vez sólo el #ingenierodeprofesión, Mika y yo. Con un repaso de mis lecciones de francés, en temporada baja, con mucho menos presupuesto y, esperemos, con 3G.

À bientôt!

Peripecias en el aeropuerto

Esta semana ha sido de locos. El viernes recibimos a nuestros primeros invitados, los tíos G y G, que cruzaban por primera vez “el charco” aventurándose en su primer vuelo trasatlántico y como vienen pocos días, hemos andado en plan turista asiático desde que llegaron: La catedral, la iglesia de Santa María del Mar, La Sagrada Familia, el Park Güell, el Montjüic, Sitges, las ramblas, la Barceloneta, el Raval, Gótico, Born y no podía faltar un poco shopping en Passeig de Gràcia .

Aprovechando que ya andaban por acá en las europas planeábamos salir unos dos o tres días a algún otro país aprovechando las maravillas de Ryanair, EasyJet o Vueling. Primero pensamos en visitar Roma, luego que mejor Milán y Florencia, o tal vez París y algún otro pueblito francés…

Así se nos fueron los días y al final no concretamos nada. El lunes, POR FIN, nos pusimos de acuerdo y decidimos que lo mejor era visitar sólo París y que nos entusiasmaba más la idea de viajar en tren (la ida en el Ave y el regreso en el trenhotel). Todo sonaba de maravilla, hasta que nos topamos con el terrible sistema de compra de tickets de Renfe y el todavía más desastroso Verified by Visa. Pensamos que una vez obtenidos los datos ultra específicos que pide Visa, estaríamos del otro lado pero no fue así. Resulta que en la página de Renfe sólo puedes comprar boletos si tienes una tarjeta española, de lo contrario, tendrás que ir a la estación de Sants a hacer 3 horas de fila.

Lo intentamos pero era demasiado tarde, los boletos del trenhotel se habían agotado y del Ave sólo quedaban disponibles, claro, los de 1a clase.

FUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU!

En vista del éxito no obtenido, pasamos a la tarea de buscar un buen hotel en París con las tres B’s. Encontramos uno y lo reservamos. OJO, sin tener boletos de ida o de regreso ni residencia para Mika pero aún así.

Pasamos al otro pendiente: encontrarle una residencia canina a La Muchacha. Claro, no cualquiera. Una que nos inspirara confianza, que pudiéramos visitar antes (OJO, para esto ya estamos a martes y queríamos salir a París el miércoles a primera hora), que de preferencia no estuviera muy cara, que tuviera buenos reviews… en fin.

Martes, 8:00 pm: Seguíamos sin boletos, sin residencia para Mika y, por si fuera poco, tanto el #ingenierodeprofesión como yo, habíamos tenido problemas para hacer nuestra inscripción de materias para el semestre que empieza EL LUNES 12 por lo que andábamos a la vez, apagando fuegos escolares a larga distancia.

Martes, 10:30 pm: Se nos ocurre que podemos prescindir de la experiencia del trenhotel e incluso del Ave y en su lugar, viajar en avión.

Martes, 11:00 pm: Encontramos boletos disponibles para volar a París el miércoles a las 10:00 am.

Martes, 11:05 pm: Pudimos pagar los boletos de avión con tarjeta mexicana.

Martes, 11:06 pm: Los chicos de una residencia canina que tiene buenos reviews, buena pinta, cobran lo justo y está entre la casa y el aeropuerto, TIENEN LUGAR DISPONIBLE para Mika. Confirmamos, quedamos de ir a dejarla al siguiente día sobre las 8:30 am.

Martes, 11:10 pm: Por fin logramos inscribirnos a clases, tanto el #ingenierodeprofesión como yo. Fiuf!

Martes, 12:00 am: A hacer maletas.

Miércoles, 8:00 am: Salimos de casa con tíos, maletas y perrito rumbo a la residencia canina.

Miércoles, 8:05 am: Metro.

Miécoles, 8:30 am: Bajamos del metro y caminamos rumbo a la residencia donde dejaremos a La Muchacha mientras buscamos algún locutori abierto para poder IMPRIMIR LOS PASES DE ABORDAR, que si no no podemos subir al avión.

Miércoles, 8:40 am: Llegamos a la residencia, les explicamos así muy rápidamente todos los issues y neurosis de Mika (mientras tanto, ella se hizo pipí 3 veces y peleaba a la vez con los otros perros -_-“).

Miércoles, 8:50 am: Encontramos un locutori. Abren a las 9:00 am. (OJO, el avión sale a las 10:00).

Miércoles, 9:01 am: Abren el locutori. Pases de abordar impresos.

Miércoles, 9:15 am: Encontramos taxi y partimos rumbo a la Terminal 2.

Miércoles, 9:30 am: Llegamos a la Terminal 2 y pasamos directo ya que no vamos a documentar maletas. ¡LO LOGRAMOS! Somos unos chingones!!! 

Miércoles, 9:35 am: Pasamos por revisión, sacamos el pase de abordar. No pasa. El boleto es para MAÑANA. JUEVES 8. NOS CONFUNDIMOS DE FECHA. 

Miércoles, 9:45 am: Todavía no lo podemos creer.

Miércoles, 9:50 am: Salimos del trance, buscamos ayuda y nos dicen que cambiar los boletos sale una pasta, que es mejor regresar mañana.

Miércoles, 10:05 am: Tomamos el bus de regreso a casa. Mientras, mandar Whatsapp a los chicos de la residencia para avisarles que en lugar del viernes, regresaremos por Mika el sábado por la noche.

Miércoles, 11:00 am:  Café, bocadillos y croissants.

Miércoles, 12:00 pm:  Abrir la laptop, cambiar la reservación del hotel, escribir y a esperar.