5, 4, 3, 2, 1 y adéu!

Anoche soñé que estábamos en el aeropuerto ya listos para regresar a México, no sin antes visitar Passeig de Gracia (what?)…
El caso es que el sueño me hizo pensar en lo rápido que pasa el tiempo y los escasos cinco meses que nos quedan por vivir en la linda Barcelona.  CINCO: Lo que queda de noviembre, diciembre, enero, febrero, marzo y adéu!

Este sueño premonitorio también me hizo pensar en las cosas que extrañaré de acá y las que no, las diferencias entre Cataluña y México (más específicamente, con regiolandia), los pros y los contras de vivir en España… las diferencias entre aquí y allá.  Ya había escrito algo parecido por acá pero más enfocado a mis primeras impresiones sobre la comida (obviii). Por eso, en esta ocasión quisiera ir más allá del asunto gastronómico y, cual enfermo terminal al que le acaban de pronosticar sólo cinco meses de vida, tratar de disfrutar al máximo los pequeños detalles que hacen de Barcelona una ciudad en la que uno se quiere quedar a vivir (Ugh, cursi).

Y hablando de pequeños detalles…

Recuerdo que una de las primeras impresiones que tuve de la ciudad era que todo era muy pequeño, diminuto… empezando por el CAFÉ. Sé que acabo de decir que quiero ir más allá de lo gastronómico pero este punto es sumamente importante: Acostumbrada a tomar cantidades industriales de café en casa, en la oficina, al refill del VIPs o del Palax y al venti del Starbucks, llegar a Barcelona y encontrarme con sus diminutas porciones de café fue francamente devastador. Los cafés acá en Europa son el equivalente a lo que nosotros llamaríamos en México Chiquito pero picoso, pero en este caso en nivel de intensidad. Su relaxing cup of café con leche es casi equivalente a un espresso en México, no sólo en el sabor sino también en el tamaño (di mi nu to). Claro que hay sus excepciones, como los escasos Starbucks que hay en la ciudad (creo que sólo he visto dos… DOS) y algunos cafecitos de modernos que ofrecen versiones un poco más grandes para nosotros los guiris que no sabemos tomar café. Ejemplo ilustrativo:

Kousuke, mi gnomo viajero, es ¡más grande que mi taza de café!

Kousuke, mi gnomo viajero, es ¡más grande que mi taza de café!

big latte

Un café con leche y un café para guiris

Y con fines educativos, aquí un ejemplo de un guiri, según los españoles:

Tí pi co

Tí pi co

Siguiendo con el tema de lo pequeño y diminuto, pasemos ahora al segundo shock: el tamaño de los pisos o departamentos.

Creo que este ha sido uno de los principales retos de vivir acá: acostumbrarse al tamaño de las viviendas y sorprenderse por lo mucho que pueden hacer en tan poco espacio y por poco me refiero a 25 metros cuadrados.   La verdad es que si bien ha sido un reto también me sirvió de aprendizaje, podría decir que ya me acostumbré a vivir en chiquito y me sorprende cómo es que vivíamos en un espacio tan grande en Monterrey, donde nos encanta tener unas casonononas aunque luego te veas en la necesidad de contratar a una muchacha para que te ayude a limpiar porque nomás no te das abasto. Hasta creo que ahora que regresemos, me gustaría vivir en un espacio más pequeño, eso sí, con espacio para mis plantitas.

Esto no se acaba aquí, pues la pequeñez también la encuentras en las calles, en las tiendas, los mini mini mini supermercados, los restaurantitos… etc.  Lecciones que me ayudarán a disminuir el shock cuando, algún día, vaya a Japón.

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Las callecitas de la Ciutat Vella

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El Petit Xaica, chiquito pero DELICIOSO

Lo pequeño no sólo se limita al tamaño literal de las cosas sino también a los pequeños negocios o changarros como les llamamos en México donde, por cierto, escasean cada vez más. Acá los “grandes” supermercados son en realidad pequeñísimos, nada que ver con mastodontes como los HEB, Walmart y SAMs de México y los encuentras en cada esquina, el equivalente a los Oxxos y Sevens de allá. La gente no acostumbra a ir al super y salir dos horas después con bolsas y bolsas de mandado pues acá vamos al super prácticamente todos los días y no todo lo consigues en el mismo lugar, ejemplos:

  • La carne de res (ternera) y el pollo se compran en la carnisseria (carnicería)
  • Que quieres pescado, vale, pues te pasas por la peixateria
  • El pan en la panadería (duh!) para los catalanes, la fleca
  • Si quieres carne de cerdo (chorizo, fuet, butifarras, tocino, etc.) vas a la xarcuteria 
  • Para el vino y cava, la bodega
  • Las frutas y verduras, mejor en la frutería
  • Para las compras de último minuto o después de las 9:00 pm: en los alimentación, que tienen de todo un poco
  • Si quieres aspirinas, curitas, alcohol o cremas para la cara, hay que ir a la farmacia porque en el super no hay nada de eso
  • Para la compra de lipstick, maquillaje, pinzas para la ceja… en fin, apenas en una perfumería o en el Schlecker porque sí, tampoco encuentras nada de eso en el super. Ahora que si eres asalariada, acá hay Sephora
  • En caso de que necesites platos, cuchararas, sartenes, copas, utencilios de cocina en general y no quieres ir hasta el IKEA, ahí están las ferreterías
  • Para todo lo demás. Sí, TODO: los bazares chinos

Otros servicios:

  • Si quieres un café, una cerveza o un vinito: en tu café, bar o granja más cercano. Da lo mismo, en los bares se sirve café, en los cafés se sirve cerveza… y a todas horas.
  • Para cortarse el cabello o hacerse una manita de gato uno va a la perruquería (la primera vez que lo vi pensé que era una peluquería para perros… ups!)
  • Si quieres darle una boleada o arreglada a tus zapatos: en el rápido
  • Para hablar de un teléfono público, internet, imprimir, etc. están los locutoris

Ahora, no hay que hacer grandes recorridos en un típico día ya que todo lo tienes muy cerca. Tan solo en esta cuadra (y considerando que es una cuadra MUY pequeña) tenemos lo siguiente:

  • Tan solo abajo de este edificio: una fleca y una bodega
  • En el edificio de al lado: un bazar chino
  • A dos edificios de aquí: un granja
  • En los edificios de enfrente: un super (Dia%), dos alimentación, una frutería, dos  locutori, un rápido y una tienda de telas
  • En el parquecito de enfrente: un puesto de periódicos y revistas, una mercería y papelería
  • En una esquina: otra fleca/café
  • En otra esquina:  una farmacia y una perruquería

OJO: todos estos negocios generalmente cierran a la hora de la siesta (entre 1:00 y 5:00 pm) y los domingos (¡!), esto nos costó trabajo entenderlo y nos ha traído uno que otro problema. Ah y algunos de ellos cierran TODO AGOSTO, pues acá se toman muy en serio las vacaciones. Excepto los alimentación, esos siempre abren.

En fin…

Al #ingenierodeprofesión y a mi nos encanta no tener que agarrar el coche para ir al super (que por cierto, no extrañamos para NADA manejar) y disfrutamos mucho hacer compras en cada uno de estos lugares, aunque implique ir de un lado al otro (darle la vuelta a la cuadra).

Por cuadra me refiero más o menos a este espacio:

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Probablemente se me han escapado muchos detalles, pero todavía tengo tiempo… en estos cinco meses de vida que le quedan al blog seguro habrá muchas cosas qué contar.

Peripecias en el aeropuerto

Esta semana ha sido de locos. El viernes recibimos a nuestros primeros invitados, los tíos G y G, que cruzaban por primera vez “el charco” aventurándose en su primer vuelo trasatlántico y como vienen pocos días, hemos andado en plan turista asiático desde que llegaron: La catedral, la iglesia de Santa María del Mar, La Sagrada Familia, el Park Güell, el Montjüic, Sitges, las ramblas, la Barceloneta, el Raval, Gótico, Born y no podía faltar un poco shopping en Passeig de Gràcia .

Aprovechando que ya andaban por acá en las europas planeábamos salir unos dos o tres días a algún otro país aprovechando las maravillas de Ryanair, EasyJet o Vueling. Primero pensamos en visitar Roma, luego que mejor Milán y Florencia, o tal vez París y algún otro pueblito francés…

Así se nos fueron los días y al final no concretamos nada. El lunes, POR FIN, nos pusimos de acuerdo y decidimos que lo mejor era visitar sólo París y que nos entusiasmaba más la idea de viajar en tren (la ida en el Ave y el regreso en el trenhotel). Todo sonaba de maravilla, hasta que nos topamos con el terrible sistema de compra de tickets de Renfe y el todavía más desastroso Verified by Visa. Pensamos que una vez obtenidos los datos ultra específicos que pide Visa, estaríamos del otro lado pero no fue así. Resulta que en la página de Renfe sólo puedes comprar boletos si tienes una tarjeta española, de lo contrario, tendrás que ir a la estación de Sants a hacer 3 horas de fila.

Lo intentamos pero era demasiado tarde, los boletos del trenhotel se habían agotado y del Ave sólo quedaban disponibles, claro, los de 1a clase.

FUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU!

En vista del éxito no obtenido, pasamos a la tarea de buscar un buen hotel en París con las tres B’s. Encontramos uno y lo reservamos. OJO, sin tener boletos de ida o de regreso ni residencia para Mika pero aún así.

Pasamos al otro pendiente: encontrarle una residencia canina a La Muchacha. Claro, no cualquiera. Una que nos inspirara confianza, que pudiéramos visitar antes (OJO, para esto ya estamos a martes y queríamos salir a París el miércoles a primera hora), que de preferencia no estuviera muy cara, que tuviera buenos reviews… en fin.

Martes, 8:00 pm: Seguíamos sin boletos, sin residencia para Mika y, por si fuera poco, tanto el #ingenierodeprofesión como yo, habíamos tenido problemas para hacer nuestra inscripción de materias para el semestre que empieza EL LUNES 12 por lo que andábamos a la vez, apagando fuegos escolares a larga distancia.

Martes, 10:30 pm: Se nos ocurre que podemos prescindir de la experiencia del trenhotel e incluso del Ave y en su lugar, viajar en avión.

Martes, 11:00 pm: Encontramos boletos disponibles para volar a París el miércoles a las 10:00 am.

Martes, 11:05 pm: Pudimos pagar los boletos de avión con tarjeta mexicana.

Martes, 11:06 pm: Los chicos de una residencia canina que tiene buenos reviews, buena pinta, cobran lo justo y está entre la casa y el aeropuerto, TIENEN LUGAR DISPONIBLE para Mika. Confirmamos, quedamos de ir a dejarla al siguiente día sobre las 8:30 am.

Martes, 11:10 pm: Por fin logramos inscribirnos a clases, tanto el #ingenierodeprofesión como yo. Fiuf!

Martes, 12:00 am: A hacer maletas.

Miércoles, 8:00 am: Salimos de casa con tíos, maletas y perrito rumbo a la residencia canina.

Miércoles, 8:05 am: Metro.

Miécoles, 8:30 am: Bajamos del metro y caminamos rumbo a la residencia donde dejaremos a La Muchacha mientras buscamos algún locutori abierto para poder IMPRIMIR LOS PASES DE ABORDAR, que si no no podemos subir al avión.

Miércoles, 8:40 am: Llegamos a la residencia, les explicamos así muy rápidamente todos los issues y neurosis de Mika (mientras tanto, ella se hizo pipí 3 veces y peleaba a la vez con los otros perros -_-“).

Miércoles, 8:50 am: Encontramos un locutori. Abren a las 9:00 am. (OJO, el avión sale a las 10:00).

Miércoles, 9:01 am: Abren el locutori. Pases de abordar impresos.

Miércoles, 9:15 am: Encontramos taxi y partimos rumbo a la Terminal 2.

Miércoles, 9:30 am: Llegamos a la Terminal 2 y pasamos directo ya que no vamos a documentar maletas. ¡LO LOGRAMOS! Somos unos chingones!!! 

Miércoles, 9:35 am: Pasamos por revisión, sacamos el pase de abordar. No pasa. El boleto es para MAÑANA. JUEVES 8. NOS CONFUNDIMOS DE FECHA. 

Miércoles, 9:45 am: Todavía no lo podemos creer.

Miércoles, 9:50 am: Salimos del trance, buscamos ayuda y nos dicen que cambiar los boletos sale una pasta, que es mejor regresar mañana.

Miércoles, 10:05 am: Tomamos el bus de regreso a casa. Mientras, mandar Whatsapp a los chicos de la residencia para avisarles que en lugar del viernes, regresaremos por Mika el sábado por la noche.

Miércoles, 11:00 am:  Café, bocadillos y croissants.

Miércoles, 12:00 pm:  Abrir la laptop, cambiar la reservación del hotel, escribir y a esperar.

Nuestro viacrucis de domingo: Se nos acabó el café

Sábado, 21:00 horas. Nos damos cuenta que sólo nos queda café para mañana. Una taza cada quien.

TRAGEDIA.

Creo que ya lo había contado pero, acá, los domingos cierran casi todos los negocios. Estilo pueblo fantasma. Por lo que llamarle tragedia a quedarnos cortos de café es poco.

Pero todavía nos quedaba un poco de esperanza de que en alguno de los barrios pijos o los más turísticos, hubiera por ahí algún negocio que vendiera café en grano. Google, nuestro mejor amigo, nos encontró una página donde venía un listado de lugares que vendían lo que buscábamos. De veinticuatro, encontramos que dos “no cerraban nunca”.

SUERTUDONES.

Así que tranquilitos nos fuimos a dormir pensando que, aunque tuviéramos que caminar 7 kilómetros, tendríamos café suficiente para el domingo en la tarde, lunes en la mañana (ne ce sa rio) y bueno, el resto de la semana.

Escogimos el café de Avenida Diagonal para además, darle un mega paseo a Mika, cansarla y así matar dos pájaros de un tiro.

He aquí la ruta de nuestro viacrucis dominical.

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Después de pasar por las calles desérticas de Gràcia (debí haber tomado fotos), llegamos a Avinguda Diagonal sólo para darnos cuenta que  Il Caffè di Roma, ese que nunca cierra, estaba, sí, CERRADO. A pesar de que esta página decía lo contrario.Image

De puro coraje (en realidad el #ingenierodeprofesión tenía que ir urgentemente a un baño), y después de caminar varias cuadras desiertas, llegamos a una de estas terracitas del Eixample para pedir una caña y un bocadillo. Hey, 7 kilómetros dan sed y hambre.

Afortunadamente logramos uno de los propósitos de esta expedición al lado pijo de Barcelona:Image

¿Buena idea o mala idea?

Desde hace varios días le he estado sacando la vuelta a escribir este post. Tengo el texto en la mente, pero no sé si es buena idea exponer ese tema en el blog. Hace poco más de una semana me enteré, por mi rentera, de algo que le pasó recientemente. Esto me hizo ver esta casa de manera diferente… siento que la casa ha sido testigo de algo muy importante y eso le da un feeling especial a este lugar.

Es por eso que no me gustan las casas nuevas, porque no tienen historias, no tienen esa buena o mala vibra, ¡qué aburrido! Por más que me den miedo las historias sobre fantasmas, muertes y espíritus chocarreros, me fascina la idea de que las casas guardan historias. Me viene a la mente la película “Amélie” y el momento donde Audrey Tautou  encuentra en un escondite de su casa, una caja llena de recuerdos invaluables. Bueno, pues eso me puede fascinar. ¡Qué envidia sentí cuando Amélie encontró semejante tesoro! Y eso, discúlpenme, pero no pasa cuando compras una casa Urbi donde lo más que te puedes encontrar es un calcetín, una camiseta o restos del lonche de alguno de los albañiles que construyó la casa.

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Volviendo al tema de esta casa: No, no hay fantasmas, tampoco murió nadie aquí (que yo sepa) pero tiene su background eso sí. Y es de eso de lo cuál tengo mis dudas sobre si es buena idea o no exponer en este blog. Ahora, la cosa se complica: mi rentera es muy guay y ya hasta hemos ido por cafecito en alguna ocasión y las dos tenemos la inquietud de hacer amistad, lo cual, confesamos y coincidimos en que no estamos seguras de que sea una buena idea.

¿Será conveniente hacerte amiga de la persona que renta la casa donde vives? Es como hacer negocios con familia o con amigos, ¿no? He ahí el dilema, bueno, dos dilemas que involucran a la misma persona.

Mientras tanto, Ana y yo ya quedamos de ir por cafecito el próximo lunes y hasta estoy tentada a proponerle que se haga costumbre. También pasa por mi mente si debo contarle sobre este blog, ¿tendré que limpiar cada vez que quiera postear fotos de la casa?, ¿tendré que reservarme las historias de cómo quebramos o averiamos alguna cosa? cosa que, por cierto, ¡ya pasó!

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