Chicos, ¡qué momento!

Me sorprende regresar a mi dashboard y ver que tengo visitas aunque no haya posteado nada en los últimos días. Yo que pienso que sólo la Paty y la Elisa me leen…, ¿chicas, son ustedes las que han entrado esta semana? o será algún curioso por ahí que se acerca al blog para ver qué es eso de las Peripecias. Who knows and who cares?…

En cualquiera de los casos este párrafo anterior fue escrito para evadir un poco el tema del blog y la responsabilidad de escribir en él (¿Sirvió?). El principal pretexto que tenía para no darme la vuelta por acá se acabó la semana pasada. He terminado (¡POR FIN!) el segundo semestre de la maestría y ahora se me acaban los ¿buenos? pretextos para no escribir por acá.

¿Qué ha pasado? pues muchas cosas la verdad es que no ha pasado mucho. Lo más relevante es que ya nos mudamos a Barcelona. Nos cansó un poco la tranquilidad de pueblo fantasma de Castelldefels y como somos flores de asfalto no veíamos la hora de venirnos a vivir a la ciudad. Ya tenemos dos semanas acá y aunque el camión de la basura pase a todas horas, especialmente en la madrugada, y los vagos del parque de enfrente sean unos discutidores de primera, nos encanta la ciudad.

Vivimos en un barrio de loquitos  y aunque no es tan turístico como El Raval o el Gótico, no deja de tener su encanto. El 90% de la población es mayor de 70 años, abajo del edificio tenemos una panadería y la Bodega Linares que vende vino de barril en botellas de refresco Fanta (a  €2 el litro y medio). A menos de media cuadra se encuentra otro forn de pa, enfrente hay un mini súper, una frutería de asiáticos, un puesto de periódicos y a media cuadra tenemos una estación del metro. Sí, estamos bien ubicados.

Paty, por los vagos no se preocupe que son inofensivos. Sólo hay que acostumbrarse al ruido que hacen porque les encanta hablar súper fuerte. Toman vino en tetrapack (comprado seguramente en la bodega Linares) y siempre andan en compañía de su carrito de súper… ¿de dónde los sacan?

El depa piso es muy mono, la dueña es una chica muy linda que lo tiene en perfectas condiciones. Fue muy raro el día que firmamos el contrato, se le veía algo triste, le brillaban los ojitos. Dijo: “Chicos, ¡qué momento!”… tenía ya 10 años viviendo en el piso y por supesto que le daba tristeza dejarlo y ¿cómo no? si lo tiene tan bien cuidado y decorado. La semana pasada que vino a supervisar la instalación del internet se veía algo desconcertada y nerviosa. Estar en TU casa pero que ya no es tu casa ha de ser raro.

Por cierto, esa semana que estuvimos sin internet fue otro de los pretextos oficiales que usé para no atender Peripecias, pero desde hace una semana que regresamos al siglo XXI así que, sordeada.

Esta semana ya andamos un poco más organizaditos, ya hasta nos inscribimos a un gimnasio… ¡pagado! Esas son ganas de hacer ejercicio, eh. Aunque creo que fue la conciencia la que nos llevó a pagar esa inscripción… ¡esos croissants con chocolate no se bajan solos!

No he tomado muchas fotos, acá me da un poco de pena andar con el celular tome y tome fotos. ¡Como turista! no, no, no, no, NO. Pero  a veces me armo de valor, saco el telefonote y snapeo lo que veo por ahí. Generalmente son edificios y la muchacha y éstas se van directo a Instagram, que ese sí lo tengo bien actualizado. Nosotros casi nunca salimos en las fotos (¡qué oso!) aunque luego me arrepiento porque al regresar de viajes tenemos fotos de edificios y cosas raras y nunca estamos ahí. Luego la familia quiere la típica foto de nosotros frente a la Sagrada Familia y pues nada, les mandamos puras fotos de fachadas… Idea: este fin de semana salir y tomarse fotos frente a edificios turísticos y enviárselas a la familia. Necesario convencer al #ingenierodeprofesión para realizar esta hazaña nunca antes vista.

Si logro convencerlo quedará perfecto porque este fin es largo, el lunes es asueto porque es el “Lunes de Pentecostés” festivo que se celebra en algunas comunidades autónomas de España, en este caso, Cataluña. Y, además, el sábado 18 es “La noche de los museos” día en que todos los museos de Barcelona abren sus puertas, gratuitamente, hasta la madrugada.  Perfecto fin de semana para perder la pena y tomar montones de fotos.

Y bueno, ya casi es hora de ir a Plaza España a recoger al #ingenierodeprofesión así que,  ¡Adéu!

 

 

La vida en menos de 25 metros cuadrados

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Hacemos una pausa en la búsqueda de seguros de viajero y de repatriación (#FML), para soñar un poco y ver opciones de lindos departamentos pisos *amueblados/bonitos/baratos/pet friendly* para vivir.

Entre un mar de encabezados como “soleado para vivir ya”, “ideal parejas”, “piso muy soleado” y “muy mono”, el que más me llamó la atención fue éste que describe perfecto nuestra pequeña familia: “ideal para parejas y con niños con balón”…

Lo que sí es que me dejé llevar por las cifras: 370 €/mes, 445 €/mes, 550 €/mes… hasta que vi que los “pisos” eran de ¡20-25m2!, más o menos lo que mide ¡una recámara de nuestra casa!  The horror! y así quería irme a vivir a Japón u__u.

Ante esta cruda realidad me surgen algunas dudas: ¿Cómo le va a hacer el #ingenierodeprofesión para organizar sus típicas comilonas de 10-12 personas?, ¿dónde pondré mi colección de celulares?, ¿dónde vamos a recibir a la Paty, la Elisa, el Chente y a la #chupipandi?, entre otras. Supongo que no nos queda de otra más que vernos creativos y hacernos a la idea de vivir como sardinas. Si tan solo las casas estuvieran así de monas, otra cosa sería.

Googleando me topé con el caso de Susana quien asegura que sí se puede vivir en menos de 25m2.

En parte me da curiosidad probar si es viable vivir en pequeños espacios y no morir en el intento. Y pues, ahí está el caso de los japoneses y, ahora, el de los españoles.

Ya veremos, ya veremos.